| La funcionalidad, clave de la cocina | ||
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Gran
parte de la vida de un ser humano transcurre en la cocina o entrando y
saliendo de ella. Entre el desayuno, la comida, la merienda y la cena,
este espacio tiene un importante tránsito. Se consumen allí muchas horas.
Es un lugar a veces de convivencia y otras de arduo trabajo. Una
organización meticulosa puede ahorrar paseos y tiempo. Existen varias
opciones de distribución de las cocinas, dependiendo del período que se
pase en ella, de su superficie y de los accesos.Son diversas las tareas a desempeñar en una cocina. Desde almacenar la compra -ya sean productos comestibles o útiles de limpieza-, hasta lavar y planchar la ropa. Sin dejar de lado la tarea básica de preparación y elaboración de los alimentos. Hay que tener en cuenta cuales son las funciones que se efectuarán, y que tiempo se destinará a cada una. El trabajo y la vida moderna hacen que las cocinas se utilicen de forma distinta. Una lista de necesidades por obvia que parezca ayudará a clarificar este proceso, poniendo en ella las actividades a realizar por orden de prioridad. Distribución lógica Existe una secuencia lógica a tener en cuenta. Hay que prever una zona de despensa, una de lavado de los alimentos cercana a la nevera, otra de manipulación para picar y trocear, otra de cocción, un área destinada al servido de la comida ya preparada. Se debe prever también la limpieza general al finalizar. Al contemplar estos aspectos se pueden matizar algunos puntos. La placa de cocción disminuirá la condensación de vapores, perderá pocas calorías y manchará menos si la colocamos en una zona resguardada y con una campana extractora en su parte superior. Si es de gas, conviene evitar situarla debajo de la ventana porque estaría demasiado expuesta a las corrientes de aire. Ese sitio ventilado se reserva para el fregadero. Justo debajo o contiguo a éste, es práctico ubicar el lavavajillas. Y el horno a la altura de la vista, cerca del área de cocción. El microondas puede ponerse sobre éste; todo es válido a la hora de centralizar funciones. Las gavetas extraíbles sobre rieles son muy prácticas a la hora de guardar ollas y cacerolas. El sitio ideal para ellas es debajo de la cocina, así se tienen cerca mientras se guisa. Para la zona de almacenamiento son muy útiles las columnas, en una sola pieza del suelo al techo. Se debe tener la precaución de poner en la parte inferior los alimentos para los que se recomiende frescor en su mantenimiento, ya que como el calor sube pueden estropearse en la parte alta. Diferentes formas La distribución en L ayuda a aprovechar el rincón en las cocinas pequeñas, en las que ubicar un fregadero de esquina puede ser de máxima utilidad a la hora de ahorrar espacio Lo mismo sucede con la distribución en forma de U, que además permite tener cerca el frigorífico, el fregadero y la placa de cocción. La colocación en dos zonas paralelas se utiliza cuando tenemos accesos enfrentados que dividen la cocina en dos. Si disponemos de espacio suficiente, se puede colocar una isla de módulos en el centro de la habitación que servirá para ganar en área útil y almacenamiento. Además, contribuye a generar a su alrededor la vida de la cocina. En aquellas en la que la superficie lo permite, se pueden diferenciar tres zonas. Una de preparado y cocción, un 'office' para comer o desayunar, y otra para lavar, tender y planchar anexa a la cocina, pero independiente. Según cada fabricante, los módulos bajos miden alrededor 70 cm de alto más el zócalo y la encimera, y tienen unos 60 cm de fondo. Los altos oscilan entre 70 y 90 cm de altura y 30 cm de fondo. Se recomienda un mínimo de 120 cm entre dos frentes de armarios para poder abrir fácilmente el horno, el lavavajillas y las puertas grandes, y aproximadamente 55 cm de separación entre módulos bajos y altos. © 2002 - Temalia es una marca registrada
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