La
cortina, elemento imprescindible en la decoración
Artículo del guía: Patricia Ferrari
Comunidad de decoración de Temalia
Fecha de publicación: 20/04/2001
Ya en las sociedades primitivas los huecos se tapaban con pieles de
animales para protegerse del frío. Desde la antigüedad los vanos han
sido cubiertos con pesados cortinajes y los ambientes interiores separados
por telas, a falta de otro tipo de cerramiento que utilizar. En la edad
media se inician las colgaduras murales, a manera de tapices, para
subdividir el espacio. Fibras naturales de variada policromía
entretejidas con hilos de oro o de plata conformaban piezas riquísimas de
alto valor ornamental.
La cortina no sólo cumple con una función decorativa, es también una
excelente interceptora de vistas no deseadas, un filtro para la luz y una
especial pieza a la hora de absorber sonidos por su valor como barrera acústica
e igualmente interesante como aislante térmico.
Tejido natural o sintético
La elección del tipo de tela es fundamental a la hora de conseguir el
efecto buscado. Según su procedencia, el tejido puede ser natural o de
origen químico. El natural procede de los animales: es el caso de la
lana, los pelos y la seda, y de los vegetales. Este último puede ser de
semilla como el algodón, de tallo como el lino, de frutos como el coco o
de hojas como el sisal. El tejido químico puede ser artificial o sintético.
El artificial procede del tratamiento de la celulosa de los vegetales con
diferentes ácidos y sulfuros. Este proceso da como resultado el acetato,
la fibrana y el rayón, entre otros. Por otro lado, el sintético se
obtiene en gran parte de derivados del petróleo como son el acrílico, el
poliéster, la lycra y la poliamida, por citar algunos.
El tejido natural de origen animal es buen aislante térmico y acústico,
suele apelmazarse y precisa de una atención especial. El de origen
vegetal tiende a arrugarse, no acumula electricidad estática, es fresco y
resistente. El artificial tiene un tacto sedoso y fija bien los colores y
el sintético es muy resistente, también fija bien los colores y se
arruga poco. La desventaja del tejido químico es que se carga de
electricidad estática y arde con facilidad.
Como norma general hay que evitar el centrifugado, el secado directo al
sol y la temperatura alta en el lavado para proteger la prenda de
deformaciones, apelmazamientos y decoloraciones.
Diferentes tipos de cortina
La variedad de cortinas es grande. Desde la más clásica constituida por
dos caídas y un visillo, hasta el más moderno estor enrollable o
plegable. También existe la posibilidad de la persiana de madera, la
cortina americana que regula el paso de la luz con el movimiento de lamas
horizontales y el panel deslizante de origen oriental.
Una forma de colgar la cortina puede ser con la típica barra de bronce,
hierro o madera, a la que se sujeta por argollas, trabas de tela o pinzas,
o con un riel que facilita el desplazamiento. La última tendencia para un
ambiente moderno es el cable de acero tensado para suspender de él una
cortina volátil. El accionamiento más usado es el de cordón o cadena.
También se puede hacer a través de un control remoto, o instalar
diferentes mecanismos con sensores que detectan la luz y el viento y actúan
en consecuencia.
No sólo cuentan las múltiples formas de confeccionar una cortina. La
función que cumpla y la caída de la tela también son muy importante
para crear distintos conjuntos. En zonas de descanso se puede utilizar un
género pesado o con forro, para poder oscurecer totalmente la habitación.
En áreas de estar o de paso se suelen colocar gasas para tamizar la luz.
Una combinación de ambas opciones da versatilidad a la composición.