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Artículo del
guía: Patricia Ferrari
Comunidad de decoración de Temalia
Fecha de publicación: 28/08/2001
Cuando el espacio escasea, conviene aguzar el ingenio para aprovechar
al máximo rincones y lugares desperdiciados o inaccesibles. Todo está
en función de los metros cuadrados y de la cantidad de personas que
convivan y, por supuesto, aunque sea una vivienda, de las actividades
que en ella se realicen. Una vez estudiado cada uno de estos aspectos,
se podrá diseñar la distribución para cada caso e idear contenedores o
armarios que se adapten a cada uso.
Si la necesidad de guardar objetos y complementos del hogar es grande,
puede ser útil construir maleteros en zonas dónde el espacio está
perdido. Muchas veces se bajan los techos por una cuestión estética o
de escala, es allí en donde se pueden construir maleteros. Conviene
también prever el acceso dentro de una habitación, despensa o zona de
servicio.
Maleteros en baño y cocina
Es frecuente que en zonas altas junto al techo se puedan encontrar
filtraciones de agua del tejado. Esto pasa sobre todo en casas
antiguas y con estructura de madera. Conviene sanear muy bien estos
nuevos espacios y comprobar que no exista humedad que perjudique a los
artículos almacenados. El baño es un sito en dónde se suelen instalar
maleteros, es aquí en dónde hay que prever una buena ventilación para
que la humedad no se condense dentro del armario.
Otro sitio ideal para aprovechar el espacio es en la cocina. Si existe
la posibilidad de construir muebles y sillones de obra, son ideales si
se colocan puertas y tapas para poder guardar objetos en su interior.
En cuanto al cerramiento, siempre se pueden encargar puertas a medida
a juego con las ya existentes en el resto de la casa.
Armario en la buhardilla
En las zonas abuhardilladas, es una buena idea instalar un armario con
estantes o una librería en aquellas partes más bajas por las que no se
puede circular. Si se opta por cerrar el espacio, pueden colocarse
puertas de madera, de cristal traslúcido, abatibles o correderas. Como
estos armarios suelen ser muy bajos y largos, se puede romper la
monotonía combinando los distintos tipos de puertas y también dejando
algunos estantes vistos.
Una estantería de obra confeccionada con ladrillos o de cartón yeso
tipo pladur puede ser otra solución. Pintándola con pintura plástica
lavable, resaltándola con un color diferente pero en armonía con el
resto de la habitación, se consigue una terminación fácil de limpiar y
agradable. También puede dejarse totalmente blanca con una terminación
rústica o el ladrillo visto directamente.
Una opción económica y rápida de construir es hacer una librería a
base de rasillas y rasillones. La rasilla es un ladrillo hueco y más
delgado que el corriente, que se emplea para forjar bovedillas y otras
obras de fábrica. El rasillón es de la misma familia pero más largo.
Queda muy bien si se remata el frente con una cenefa cerámica. También
puede pintarse, previa limpieza del cemento o yeso negro sobrante.
Éste puede quitarse con un cepillo de púas metálicas. En este tipo de
estantería es útil colocar cajas de cartón y archivadores entre los
libros. En ellos se puede guardar la gran cantidad de facturas y
recibos que se acumulan hoy en día y a los cuales cuesta encontrarles
un lugar.
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