El color como modificador de ambientes


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Artículo del guía: Patricia Ferrari
Comunidad de Decoración de Temalia
Fecha de publicación: 29/06/2001


Se llama color a la impresión producida al incidir en la retina los rayos luminosos difundidos o reflejados por los cuerpos. La descomposición de la luz blanca del sol da como resultado siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul turquesa y violeta. A su vez, se dividen en primarios y secundarios, teniendo en cuenta el origen natural de los mismos.

El amarillo, el rojo y el azul son los primarios y la mezcla de estos da los secundarios: naranja, verde y violeta. La percepción del color cambia cuando se modifica la fuente de luz.


Psicología del color
Según la monografía ''Color, arquitectura y estados de ánimo'', de Leandro de Corso, los colores también se clasifican en dos grandes grupos según las sensaciones que transmiten: cálidos (amarillos y rojos) y fríos (verdes y azules). Esta división es puramente subjetiva y debida a la interpretación personal. Pero sucesivas investigaciones han demostrado que son habituales en la mayoría de los individuos.

El amarillo es el color que se relaciona con el sol y significa luz radiante, alegría y estímulo.
El rojo está asociado con el fuego, la sangre, el calor y la excitación.
El azul con el cielo y el agua implican serenidad, infinito y frialdad.
El naranja, mezcla de amarillo y rojo, tiene las cualidades de ambos, aunque en menor medida.
El verde, color de los prados, es fresco, tranquilo y reconfortante.
El violeta es madurez y en un matiz claro expresa delicadeza.

En estos seis colores se comprende la mayoría de los matices que se obtienen por la mezcla entre ellos y también por la de cada uno con el blanco y el negro. Cada una de estas variaciones participa del carácter de los colores de los cuales procede, con predominio de aquel que tenga en mayor proporción. De estos últimos, por asociación, el blanco es pureza, el negro duelo, el gris resignación, el pardo madurez, el oro riqueza y la plata nobleza.


El tono en la decoración
El color es un factor determinante en la decoración de interiores. Por su sola presencia calienta o enfría ambientes, oscurece o aclara habitaciones, atenúa deslumbramientos, reduce o amplia espacios. En la elección del color hay que tener en cuenta las reacciones emocionales que provocan y la iluminación consiguiendo a través de estos dos agentes un importante grado de comodidad.

Es fundamental contemplar los cambios de intensidad lumínica que se producirán en la estancia, porque según sean éstos cambiará el color. El coeficiente de reflexión varía. Expuesto a una iluminación natural sería de un 80% para el cadmio, de un 60% para el amarillo y el verde, de un 40% para el salmón, de un 20% para el rojo, de un 16% para el azul y de un 12% para el violeta. Ello siempre respecto de una fuente natural de luz. Si se tratase de una artificial, el color variaría dependiendo del tipo de lámpara que lo ilumine.

Las habitaciones oscuras requieren colores cálidos del grupo amarillo-rojo como son el salmón o el rosa pastel. Las que tienen mucha luz necesitan colores fríos del grupo verde-azul como son el gris perla, el verde o el azul verdoso. En la toma de decisiones final siempre interfieren factores de tipo social, cultural, económico y la moda.


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ISSN : 1578-049X