| Cómo pintar las
paredes de casa |
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Una vez que se toma la decisión de pintar la vivienda sólo queda organizarse. Esta es una tarea ardua y que saca de quicio a mas de uno. Sobre todo cuando la casa está habitada y llena de muebles y trastos. Toca descolgar las cortinas, quitar los cuadros, sacar los libros y los detalles decorativos y tapar los sillones y los muebles que no se puedan desmontar y trasladar a otro sitio. Por eso, ante un esfuerzo tan grande, es bueno tener muy claro lo que se quiere, las pequeñas reformas pendientes que convienen hacerse para luego no tener que estropear lo pintado y tener que empezar de nuevo. Como por ejemplo prever tomas nuevas de televisión y enchufes que hace tiempo echamos en falta. O conmutar aquella luminaria al final del pasillo que siempre se nos queda encendida. Cambiar una puerta que es pequeña por otra más grande, remodelar el armario empotrado, bajar el techo de una habitación o poner estantes de obra. El primer paso será buscar cajas para guardar todo lo que hemos quitado, etiquetándolo por habitación y describiendo su contenido, casi como si de una mudanza se tratase. Será mucho más fácil ordenarlo todo después y así evitamos posibles roturas o desperfectos. El segundo paso será enmascarar puertas, ventanas y rodapiés con cinta de pintor. Y proteger el suelo y los muebles con plástico. Si estos son muy delicados o se va a acometer alguna obra de albañilería conviene taparlos con plástico de burbujas. Cuidar los detalles Si se sacan los embellecedores de los mecanismos de electricidad hay que poner especial cuidado en guardarlos, sobre todo si son modelos antiguos de los cuales no se consigue reposición. Lo mismo ocurre con tiradores y todas aquellas pequeñas piezas que luego deban ser restituidas a su lugar. Una vez que todo está preparado se comenzará por el saneamiento de las paredes. Fisuras, desconchones y manchas deben ser reparados antes de pintar. Si se quieren dejar las paredes lisas, existe una pasta especial para preparar las paredes que tienen gota o estuco, tapándolo. Siempre y cuando el estuco este fijo y no se produzcan desprendimientos permanentemente. En este caso conviene sanear todo rasqueteando o lavando, según proceda. Una vez que se a dejado la pared lisa, hay que lijar y emplastecer la superficie y repetir este proceso todas las veces que haga falta, ya que cualquier defecto, por pequeño que sea, se notará y la iluminación lo enfatizará aun más. Combinación de colores Una vez preparadas las paredes llega la gran elección: el color. Existen por un lado los primarios (rojo, azul y amarillo) y por otro, los secundarios (naranja, violeta y verde). En el círculo cromático cada color primario tiene su complementario. Estos están formados por la mezcla de los otros dos colores primarios. Así, el complementario del rojo es el verde, que está formado por el amarillo y el azul. Del azul el naranja, compuesto por el rojo y el amarillo y del amarillo el violeta, mezclado del azul y el rojo. Estos datos sirven para posicionarnos en el circulo cromático y jugar con los colores creando armonías. No sólo el color es el protagonista en una habitación, también lo es su matiz y la forma de utilizarlos. Una estancia no tiene que ser necesariamente monocroma, se pueden pintar dos paredes de un color y dos de otro. Esto da dinamismo y se puede combinar también con el color de los muebles, suelo y techo. Se pueden conseguir composiciones francamente interesantes. Dos paredes amarillas y dos terracota, con toques crudos en la tapicería. O dos amarillas y dos lilas. O un panelado en cerezo con un verde seco. También se pueden resaltar vigas y columnas en vez de ocultarlas, o destacar el radiador en lugar de taparlo. © 2002 - Temalia es una marca registrada de Planeta De
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