Una lámpara para cada necesidad de luz
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Artículo del guía: Patricia Ferrari
Comunidad de Decoración de Temalia
Fecha de publicación: 12/12/2001


Para conseguir una iluminación óptima tan importante es la lámpara como la luminaria. Una buena iluminación será aquella que se ajusta a las necesidades, da más prestaciones y consume menos. Hay dos grandes grupos de lámparas: las incandescentes y las de descarga. A su vez, estos dos grandes conjuntos de subdividen en muchas variedades de focos según sus características particulares.

La lámpara incandescente es una ampolla rellena de gas con un hilo de wolframio por el cual pasa la corriente eléctrica. Al paso de ésta se crea luz y calor. De toda la energía aproximadamente un 5 % sólo es luz. La lámpara incandescente estándar consume mucho y dura poco. La ventaja es que su precio en el mercado es muy bajo y que reproduce muy bien los colores asemejándose a la luz solar.

Pero también existen variaciones más sofisticadas de la primitiva bombilla, como son la lámpara par y la reflectora en sus versiones de rayos infrarrojos y ultravioletas. La de infrarrojos se usa en ganadería, criaderos de aves y animales fomentando el apetito de estos y en la industria para secar lacas y pinturas, cauterizar y destilar. La radiación infrarroja penetra en le cuerpo a secar y es absorbida, así se evitan perdidas de calor por el aire. Y la ultravioleta, que produce una radiación solar similar al sol de alta montaña y tiene los mismo efectos vitales y biológicos para el organismo, es aplicada en medicina.


Una luz blanca e intensa La lámpara halógena es una versión mejorada de la incandescencia tradicional. Durante el funcionamiento de esta lámpara se enlazan dos gases: el halógeno y el wolframio vaporizado. Da una luz más blanca e intensa. La ventaja es que ésta es constante durante la vida útil de la lámpara, tiene mayor eficiencia en el flujo luminoso, dura más y devuelve los brillos de los objetos por lo que es muy usada en interiorismo.

Esta lámpara produce la luz por efecto del paso de la corriente eléctrica a través de gases calientes. Es altamente eficiente en el consumo de electricidad pero no así en la reproducción del color. Dentro de este gran grupo se pueden encontrar la de halogenuros metálicos, la de sodio alta y baja presión y también la de sodio alta presión blanco, la de vapor de mercurio y en un capítulo aparte la fluorescente en sus variantes estándar, trifósforo, para acuarios y terrarios, germicidas, luz negra, de colores y un largo etcétera.


Ahorrar energía y consumo
La lámpara de bajo consumo es un derivado del fluorescente y puede ser de gran utilidad en el hogar. Dura hasta 15 veces más que una lámpara de incandescencia, con un ahorro de aproximadamente el 80% de energía para un mismo flujo luminoso. Con el balastro electrónico se consigue un encendido inmediato y sin destellos, se suprimen las interferencias y se consigue estabilizar la corriente en la lámpara. Con esto se prolonga su vida. Sufre mucho si se la somete a continuos encendidos y apagados aunque hoy existe en el mercado una lámpara de ahorro que no tiene limitación de encendidos.

Cuanto más avanzada es la lámpara, más alto es su costo. Dado que no se puede regular como la incandescente, ha salido al mercado un nuevo modelo que permite pasar de 23 W (que equivalen a 120 W de incandescencia) a 8 W (que son 40 W), mediante una conexión y desconexión en un intervalo de 3 segundos. Así se puede optar por la intensidad deseada en cada momento.

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ISSN : 1578-049X